El ministerio Prejuvenil "Locos x Cristo" tiene el objetivo de desarrollar un liderazgo efectivo y de impacto en la vida de los prejuveniles (no son adolescentes, porque no les duele nada).

2.5.08

LA INTIMIDACION

   


LA INTIMIDACIÓN

Por Rodrigo J. Roca


La mayoría de las personas, especialmente en tiempos de adolescencia y juventud desarrollan a plenitud sus dones, talentos, pero también afloran sus mayores defectos y debilidades.

Cuando empezamos a caminar en Cristo Jesús, vienen automáticamente situaciones o personas que intentan persuadirnos para salirnos del Propósito, de la Gracia de Dios.

Hoy veremos uno de los mayores enemigos de la unción de Dios, de los propósitos, de los sueños, de la visión, de nuestros ministerios, de nuestras vidas en el sentido emocional y espiritual: El Espíritu de intimidación.

Debemos comprender que este espíritu opera en situaciones y en personas, pero debemos tener el equilibrio necesario para saber confrontarlo y liberarlo de nuestras vidas.

Debemos también tener en cuenta que todos y cada uno de nosotros tenemos el acecho de este tipo de entidad, ya que hasta los siervos de Dios más ungidos del mundo, son acechados y acosados por ellos, ya que actúa en el plano emocional de la persona.

¿Qué es la intimidación?

Amilanar, infundir temor, desanimar o suprimir por (o como por) amenaza.

Responsables de la intimidación

Muchas veces nos encontramos encontrando palabra fresca que proviene de los cielos, muchas veces queremos empezar a caminar en santidad, en la perfecta Voluntad de Dios, inclusive podemos estar experimentando la Gloria de Dios. Es en este tiempo donde empieza a manifestarse el espíritu de intimidación.

En estos tiempos que estamos viviendo, donde el Señor se está manifestando con Gloria, con Poder, es justamente allí donde el espíritu de intimidación viene a probar nuestra vida, nuestros corazones.

Por ejemplo:

Muchos de nosotros ya hemos recibido sueños, visiones, muchas confirmaciones de Dios acerca de nuestro futuro, acerca de lo que Dios tiene preparado, pero muchas veces nuestros pecados, nuestra mente racional, las personas a nuestro alrededor empiezan a desanimarnos, empiezan a sembrar dudas en nuestros corazones.

Es en estos momentos, donde flaqueamos y empezamos a batallar con nuestra mente, a preguntarnos si realmente los sueños, planes, propósitos y visiones que Dios nos dio en su momento, serían reales y comenzamos a pensar en nuestro futuro, en qué debemos hacer, a pesar que Dios ya lo dijo.

Si bien es cierto que nosotros podemos atrasar las bendiciones, por causa de nuestras actitudes y pecados, cuando Dios nos da una pauta clara acerca de nuestro futuro, debemos pelear por ellos, ya que provienen de Él.

Si bien, la mayoría de los espíritus nombrados a continuación son espíritus individuales, todos operan bajo el mando del espíritu de intimidación. Entre ellos está:

ESPÍRITU DE TEMOR (Salmo 91)

ESPÍRITU DE TERROR

ESPÍRITU CAZADOR

ESPÍRITU DE ORGULLO O LA FALSA HUMILDAD

ESPÍRITU CONTROLADOR

Por otro lado, tenemos ciertas actitudes dentro de nuestros corazones que accionan a que este tipo de espíritus actúe.

FALTA DE FE

MOTIVACIONES ERRADAS DE NUESTRO CORAZÓN

BAJA AUTOESTIMA

CARÁCTER DÉBIL

CONSECUENCIAS DEL ESPÍRITU DE INTIMIDACIÓN

Entre las consecuencias más notorias que adquiere una persona que está siendo sujeta a un espíritu de intimidación, están:

- Desánimo

- Decepción

- Inseguridades

- Dudas

- Corazón apagado

- Estancamiento espiritual

- Incredulidad

- Falta de compromiso

- Falta de fe


¿QUÉ HACER CON EL ESPÍRITU DE INTIMIDACIÓN?

No basta solamente con desear ser libres, es necesario morir. Cristo quiere que muramos a nuestros deseos, a nuestro yo. Si Cristo te ha dado un sueño, una visión clara, propósitos y metas para cumplir, no tienes que preocuparte acerca de ellas, porque ciertamente se cumplirán. (Habacuc 2:2)

Morir a nuestro yo, significa dejar de pensar en nosotros mismos y pensar en los demás. Significa que ya no tengamos nuestra mente, sino la mente renovada de Jesús.

La fortaleza del espíritu de intimidación en la vida del creyente, del hijo de Dios, se basa en el amor a uno mismo. Estas es la raíz del temor en nuestras vidas.

Cuando amamos nuestras vidas, nuestro presente, nuestras cosas, nuestra forma de ser y de continuar la vida, buscamos salvarla a cualquier precio. Es así que serás intimidado por cualquier cosa que la amenace.

El momento en que decidimos amar a Dios, dejando de lado nuestra vida, es cuando lo sobrenatural sucede.

Por otro lado, debemos avivar constantemente el fuego del Dios en nuestras vidas. Y pedir por el Espíritu Santo, que nos da Poder, Amor y Dominio Propio (2 Timoteo 1:6-7)

Esta es la clave para provocar el gran avivamiento que Dios ha prometido para sus Hijos.

Andando en el Espíritu, revestidos de Poder, de Amor y de Dominio Propio, podremos conocer más de cerca el corazón de Dios y vivir una vida plena.

¿Estás listo para ser libre de la intimidación de tu vida y cumplir los sueños que Dios te ha dado, desarrollar a pleno tus dones y ser feliz?

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12.11.06

Cómo vencer la timidez

   

Por: Rodrigo J. Roca

La timidez no es necesariamente un mal, sino una ocasión de valorar el denuedo que viene de Dios.

Cómo vencer la timidez

¿Qué pueden hacer los jóvenes creyentes para enfrentar el competitivo mundo en que les ha tocado vivir? ¿Han de asimilarse a esos modelos para sobrevivir y no ser atropellados en el intento?

La timidez puede ser un problema para triunfar en el mundo, pero para un joven creyente no lo es. Muchos de los más fieles siervos de Dios en tiempos bíblicos, y en la historia posterior, fueron personas extraordinariamente tímidas, con unos caracteres que hoy la sicología puede etiquetar lindamente, y que, en lenguaje común pueden denominarse, simplemente, acomplejados.

Moisés
Moisés tuvo el privilegio de criarse como hijo de la hija de Faraón, en toda la sabiduría de los egipcios (Hechos 7:21-22), pero cuarenta años más tarde, cuando Dios le habló desde la zarza ardiente, él dijo: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón ...?” y también: “¡Ay, Señor ... soy tardo en el habla y torpe de lengua.” (Exodo 3:33; 4:10).

¿Qué es esto? ¿No es timidez, “apocamiento”? Fue necesario que Dios derribara a Moisés del alto concepto de sí mismo que había llegado a tener en la corte de Faraón (Hechos 7:25), para poderlo utilizar.

Un Moisés osado habría sido un obstáculo para Dios a la hora de seguir las complejas instrucciones que le entregó respecto del tabernáculo y de la santidad que debían observar en todas las cosas. En el servicio a Dios no cabe la iniciativa personal.

Eliseo
Eliseo fue un gran profeta de Dios. En muchos aspectos fue más grande que Elías, su antecesor, y es también un hermoso tipo de Cristo. Tenía un gran llamamiento, y el poder de Dios estaba con él de manera asombrosa. Sin embargo, a juzgar por 2 Reyes 2:17, Eliseo era un hombre muy tímido.

Jeremías
Cuando Jeremías fue llamado al ministerio era muy joven. Lo primero que él dice cuando Dios le llama es: “¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.” (Jer.1:6). Por naturaleza parecía demasiado delicado para enfrentar los peligros y dolores que habría de sufrir. Ante eso, el Señor le dice: “No temas ... porque contigo estoy para librarte.” Y agrega: “Yo te he puesto como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce ...” (1:8, 18). Jóvenes así –dice un autor– “tienen la sensibilidad de una niña, y el organismo nervioso de una gacela. Les gustan los bajíos, con su alfombra de arena plateada, más que las olas fuertes que prueban la fortaleza de un hombre ... No obstante, personas como Jeremías pueden desempeñar un papel heroico en el teatro del mundo, si tan sólo permiten que Dios ponga el hierro de su fortaleza sobre las líneas de su debilidad natural. Su fuerza sólo se hace perfecta en la flaqueza.”1

Timoteo
A juzgar por las epístolas de Pablo a Timoteo, éste era un joven tímido, por eso las epístolas están llenas de exhortaciones, órdenes y palabras de aliento. El apóstol le dice: “Ninguno tenga en poco tu juventud.” (1ª, 4:12). Seguramente él tenía la propensión a menospreciarse a sí mismo, así que el apóstol lo alienta a comportarse como un siervo de Dios, y a que haga uso de la autoridad que Dios le ha dado (1ª, 1:3). Pero, consecuentemente con el servicio que él debe prestar, le aconseja también que no sea contencioso, sino amable para con todos, sufrido y manso (2ª, 2:24-25). Para un hombre extravertido y audaz es sumamente difícil atender a estos consejos. Además, un siervo de Dios debe tener la ternura de un pastor, quien lleva en sus brazos al cordero pequeño, y atiende a la oveja perniquebrada.

La timidez no es un problema
Así, pues, no creemos que la timidez sea un gran problema. Al contrario, una buena cuota de timidez es necesaria en un joven que teme a Dios. Ella pone al hombre más cerca de los demás, en la empatía, en la aceptación de sus debilidades, en el respeto por el otro.

La timidez te llevará a buscar tu fortaleza en Dios; te permitirá conocer el denuedo y el valor del Espíritu Santo en ti. Sabrás que, cuando es preciso ser fuerte, tú serás fuerte, porque Dios lo será en ti. Tu timidez te llevará a buscar tu seguridad en Dios. Si bien es cierto, ocasionalmente te puede dificultar el trato con las personas, pero también te evitará ser liviano en el trato con los demás.

Luego, con la edad, esa timidez juvenil que tanto te incomoda irá desapareciendo. El peligro mayor no está en que ella no se vaya, sino en que tú te vayas al otro extremo.

El ser osado de esta manera es algo que al mundo tal vez le pueda venir bien, pero a un cristiano le viene definitivamente mal.

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1.10.06

Cómo conquistar tus temores

   



Como Conquistar tus Temores
¿Hay un temor específico que parece surgir una y otra vez en tu vida? ¿Tienes temor de no poder ser la persona que tus padres quieren que seas? ¿De estar solo? ¿Estás con temor de sufrir, morir o perder a alguien cercano a ti? ¿Tienes temor a sentirte burlado o intimidado por tus amigos, porque no haces lo que ellos hacen?
Todas estas cosas son preocupaciones legítimas, pero todas ellas deberían caer en la categoría de “situaciones bajo el control de Dios”.

Muchas veces, David se encontró frente a situaciones que no sólo le provocaban temor sino que fueron peligrosas para su vida. Sin embargo, en la porción bíblica de hoy, encontramos a David en adoración al Señor diciendo: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?” (Salmo 27:1).

Y aunque nuestro temor a la muerte, a la enfermedad, a estar solos, a lo desconocido, al futuro, al terrorismo sea legítimo, Dios desea que sepamos que Él es mayor que todas esas cosas.
Desea que evitemos permanecer nerviosos sobre aquello que nos atemoriza. En cambio, somos llamados a depositar nuestras vidas en Sus manos.
Dios nos dice con toda claridad en Su Palabra que Él está con nosotros siempre “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:20).

Nos conoce íntimamente y por lo tanto está consciente de nuestros temores y preocupaciones. Él conoce nuestro futuro y tiene un plan para ello “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. (Jeremías 29:11)

Tome ánimo en las reconfortantes palabras de Juan 14:27: “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Dios te ama y desea lo mejor para tu vida.

Sabiendo que Él está en control de todas las cosas, le permitirás que calme tus temores?

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