El ministerio Prejuvenil "Locos x Cristo" tiene el objetivo de desarrollar un liderazgo efectivo y de impacto en la vida de los prejuveniles (no son adolescentes, porque no les duele nada).

12.9.07

COMO CONQUISTAR NUESTROS TEMORES

   

Por: Rodrigo J. Roca


¿Hay un temor específico que parece surgir una y otra vez en tu vida? ¿Tienes temor de no poder ser la persona que tus padres quieren que seas? ¿De estar solo? ¿Estás con temor de sufrir, morir o perder a alguien cercano a ti? ¿Tienes temor a sentirte burlado o intimidado por tus amigos, porque no haces lo que ellos hacen?
Todas estas cosas son preocupaciones legítimas, pero todas ellas deberían caer en la categoría de “situaciones bajo el control de Dios”.

Muchas veces, David se encontró frente a situaciones que no sólo le provocaban temor sino que fueron peligrosas para su vida. Sin embargo, en la porción bíblica de hoy, encontramos a David en adoración al Señor diciendo: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?” (Salmo 27:1).

Y aunque nuestro temor a la muerte, a la enfermedad, a estar solos, a lo desconocido, al futuro, al terrorismo sea legítimo, Dios desea que sepamos que Él es mayor que todas esas cosas.
Desea que evitemos permanecer nerviosos sobre aquello que nos atemoriza. En cambio, somos llamados a depositar nuestras vidas en Sus manos.
Dios nos dice con toda claridad en Su Palabra que Él está con nosotros siempre “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:20).

Nos conoce íntimamente y por lo tanto está consciente de nuestros temores y preocupaciones. Él conoce nuestro futuro y tiene un plan para ello “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. (Jeremías 29:11)

Tome ánimo en las reconfortantes palabras de Juan 14:27: “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Dios te ama y desea lo mejor para tu vida.

Sabiendo que Él está en control de todas las cosas, le permitirás que calme tus temores?

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12.11.06

Cómo vencer la timidez

   

Por: Rodrigo J. Roca

La timidez no es necesariamente un mal, sino una ocasión de valorar el denuedo que viene de Dios.

Cómo vencer la timidez

¿Qué pueden hacer los jóvenes creyentes para enfrentar el competitivo mundo en que les ha tocado vivir? ¿Han de asimilarse a esos modelos para sobrevivir y no ser atropellados en el intento?

La timidez puede ser un problema para triunfar en el mundo, pero para un joven creyente no lo es. Muchos de los más fieles siervos de Dios en tiempos bíblicos, y en la historia posterior, fueron personas extraordinariamente tímidas, con unos caracteres que hoy la sicología puede etiquetar lindamente, y que, en lenguaje común pueden denominarse, simplemente, acomplejados.

Moisés
Moisés tuvo el privilegio de criarse como hijo de la hija de Faraón, en toda la sabiduría de los egipcios (Hechos 7:21-22), pero cuarenta años más tarde, cuando Dios le habló desde la zarza ardiente, él dijo: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón ...?” y también: “¡Ay, Señor ... soy tardo en el habla y torpe de lengua.” (Exodo 3:33; 4:10).

¿Qué es esto? ¿No es timidez, “apocamiento”? Fue necesario que Dios derribara a Moisés del alto concepto de sí mismo que había llegado a tener en la corte de Faraón (Hechos 7:25), para poderlo utilizar.

Un Moisés osado habría sido un obstáculo para Dios a la hora de seguir las complejas instrucciones que le entregó respecto del tabernáculo y de la santidad que debían observar en todas las cosas. En el servicio a Dios no cabe la iniciativa personal.

Eliseo
Eliseo fue un gran profeta de Dios. En muchos aspectos fue más grande que Elías, su antecesor, y es también un hermoso tipo de Cristo. Tenía un gran llamamiento, y el poder de Dios estaba con él de manera asombrosa. Sin embargo, a juzgar por 2 Reyes 2:17, Eliseo era un hombre muy tímido.

Jeremías
Cuando Jeremías fue llamado al ministerio era muy joven. Lo primero que él dice cuando Dios le llama es: “¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.” (Jer.1:6). Por naturaleza parecía demasiado delicado para enfrentar los peligros y dolores que habría de sufrir. Ante eso, el Señor le dice: “No temas ... porque contigo estoy para librarte.” Y agrega: “Yo te he puesto como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce ...” (1:8, 18). Jóvenes así –dice un autor– “tienen la sensibilidad de una niña, y el organismo nervioso de una gacela. Les gustan los bajíos, con su alfombra de arena plateada, más que las olas fuertes que prueban la fortaleza de un hombre ... No obstante, personas como Jeremías pueden desempeñar un papel heroico en el teatro del mundo, si tan sólo permiten que Dios ponga el hierro de su fortaleza sobre las líneas de su debilidad natural. Su fuerza sólo se hace perfecta en la flaqueza.”1

Timoteo
A juzgar por las epístolas de Pablo a Timoteo, éste era un joven tímido, por eso las epístolas están llenas de exhortaciones, órdenes y palabras de aliento. El apóstol le dice: “Ninguno tenga en poco tu juventud.” (1ª, 4:12). Seguramente él tenía la propensión a menospreciarse a sí mismo, así que el apóstol lo alienta a comportarse como un siervo de Dios, y a que haga uso de la autoridad que Dios le ha dado (1ª, 1:3). Pero, consecuentemente con el servicio que él debe prestar, le aconseja también que no sea contencioso, sino amable para con todos, sufrido y manso (2ª, 2:24-25). Para un hombre extravertido y audaz es sumamente difícil atender a estos consejos. Además, un siervo de Dios debe tener la ternura de un pastor, quien lleva en sus brazos al cordero pequeño, y atiende a la oveja perniquebrada.

La timidez no es un problema
Así, pues, no creemos que la timidez sea un gran problema. Al contrario, una buena cuota de timidez es necesaria en un joven que teme a Dios. Ella pone al hombre más cerca de los demás, en la empatía, en la aceptación de sus debilidades, en el respeto por el otro.

La timidez te llevará a buscar tu fortaleza en Dios; te permitirá conocer el denuedo y el valor del Espíritu Santo en ti. Sabrás que, cuando es preciso ser fuerte, tú serás fuerte, porque Dios lo será en ti. Tu timidez te llevará a buscar tu seguridad en Dios. Si bien es cierto, ocasionalmente te puede dificultar el trato con las personas, pero también te evitará ser liviano en el trato con los demás.

Luego, con la edad, esa timidez juvenil que tanto te incomoda irá desapareciendo. El peligro mayor no está en que ella no se vaya, sino en que tú te vayas al otro extremo.

El ser osado de esta manera es algo que al mundo tal vez le pueda venir bien, pero a un cristiano le viene definitivamente mal.

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1.10.06

Cómo conquistar tus temores

   



Como Conquistar tus Temores
¿Hay un temor específico que parece surgir una y otra vez en tu vida? ¿Tienes temor de no poder ser la persona que tus padres quieren que seas? ¿De estar solo? ¿Estás con temor de sufrir, morir o perder a alguien cercano a ti? ¿Tienes temor a sentirte burlado o intimidado por tus amigos, porque no haces lo que ellos hacen?
Todas estas cosas son preocupaciones legítimas, pero todas ellas deberían caer en la categoría de “situaciones bajo el control de Dios”.

Muchas veces, David se encontró frente a situaciones que no sólo le provocaban temor sino que fueron peligrosas para su vida. Sin embargo, en la porción bíblica de hoy, encontramos a David en adoración al Señor diciendo: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?” (Salmo 27:1).

Y aunque nuestro temor a la muerte, a la enfermedad, a estar solos, a lo desconocido, al futuro, al terrorismo sea legítimo, Dios desea que sepamos que Él es mayor que todas esas cosas.
Desea que evitemos permanecer nerviosos sobre aquello que nos atemoriza. En cambio, somos llamados a depositar nuestras vidas en Sus manos.
Dios nos dice con toda claridad en Su Palabra que Él está con nosotros siempre “…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:20).

Nos conoce íntimamente y por lo tanto está consciente de nuestros temores y preocupaciones. Él conoce nuestro futuro y tiene un plan para ello “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. (Jeremías 29:11)

Tome ánimo en las reconfortantes palabras de Juan 14:27: “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Dios te ama y desea lo mejor para tu vida.

Sabiendo que Él está en control de todas las cosas, le permitirás que calme tus temores?

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