El ministerio Prejuvenil "Locos x Cristo" tiene el objetivo de desarrollar un liderazgo efectivo y de impacto en la vida de los prejuveniles (no son adolescentes, porque no les duele nada).

25.6.09

EL PODER DE DIOS,¿MITO O REALIDAD?

   


Por: Rodrigo J. Roca

Hoy deseo hablarles de un tema un tanto conflictivo dentro del cuerpo de Cristo, es decir, la Iglesia del Señor. Muchos ven y estudian acerca de los grandes hombres que cambiaron la historia de las naciones en la Biblia y el Poder que operaba Dios a través de sus vidas.

Muchos de nosotros nos preguntamos si esto era real o lo pusieron simplemente para que vivamos maravillados de las cosas que otros pudieron lograr “místicamente”.

La realidad es las historias y enseñanzas bíblicas están todas cargadas del Poder de Dios. Mares partidos en dos, murallas impenetrables derribadas, milagros, sanidades, etc. Son algunas de los millares de señales y prodigios que se hicieron en el nombre de nuestro Señor.

¿Por qué hoy no es usual que los hombres de Dios en estos tiempos hagamos grandes cosas? Simple: Dejamos de creer. Creemos en Dios, pero no le creemos a Dios.

Hebreros 12:12-29 nos da una lección importantísima acerca del principio del poder de Dios para nuestras vidas.

Verso 12-13: Nos manda a levantarnos y seguir adelante.
Verso 14-17: Nos habla de la importancia de la santidad en nuestra vida para poder conocer a Dios íntimamente.

Verso 18-21: Nos habla del Monte Sinaí, el lugar donde Moisés hace pacto con Dios. Esto es el símbolo de una vida de religión, de una vida marcada por la tradición. Claramente estos pasajes hablan que al momento en que nosotros empezamos a conocer a Cristo, no nos metemos en una religión organizada ni somos parte de una serie de dogmas místicos.

Verso 22:24: Esta serie de versos son claves. Aquí habla (curiosamente en tiempo pasado) que nosotros ya nos habemos acercado al Monte Sión, la ciudad donde habita el mismísimo Dios, el Palacio del Rey de reyes, a Jesucristo mismo. Desde el momento en que aceptamos a Cristo en nuestros corazones, Él nos ha dado la potestad de meternos en su Reino. ¿Sabías que es lo primero que Jesús habló cuando comenzó su ministerio? “Arrepentíos, pues el Reino de los Cielos se ha acercado”. Todo se resume en el Reino de Dios El Monte Sión es el lugar sobrenatural donde Dios quiere pasar tiempos con nosotros. El lugar de alabanza y adoración, intercesión, vidas cambiadas, milagros señales y prodigios.

Verso 25-26: Habla sobre la importancia de tomar estas palabras y no desecharlas de nuestro corazón, ya que el mismo Dios es Dios sobrenatural, capaz de transformar todo a nuestro alrededor.

Verso 27:29: Nos alienta a que empecemos a vivir bajo los principios de un Reino Eterno acá en la Tierra, sirviéndole con nuestra vida misma en temor y reverencia, porque Dios es fuego consumidor, capaz de transformar y quitar nuestros pecados, maldades y llenarnos a vivir en nuevos niveles de santidad, revelación y autoridad espiritual y material.

Este es el principio más tremendo para vivir una vida exitosa, una vida llena del Poder de Dios, una vida que ayude a cambiar la historia de nuestra generación.
¿Te animas a empezar a vivir bajo el poder de Dios? Solamente esto determinará el destino de nuestra generación, el destino de nuestros hijos y nietos, si es que el Señor no viene antes.

Viví La Palabra de Dios, camina por fe, ora, alaba y adora a Dios y serví en su Obra, ya verás los grandes milagros que Dios operará a través tuyo.

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24.10.08

La importancia de la palabra

   

Por: Sabrina Sandoli Ruiz


A
lguien dijo "lo que dices recibes." La palabra que hablamos a cada momento tiene el poder de cambiar las circunstancias. Con la palabra podemos dar felicidad o herir a alguien. Con la palabras podemos exaltar o difamar. Con la palabra podemos construir o destruir.

Las palabras que repetimos constantemente tiene el poder de transformarse en hechos o de atraer las cosas. Cuantas veces no has dicho algo y tu te has sorprendido cuando has visto que las cosas pasan.

La palabra no solo tiene poder con otras personas, el mayor poder lo tiene con nosotros mismos. Si nos repetimos constantemente que somos inteligentes y bellos vamos a acabar creyéndolo. Si nos repetimos que somos estúpidos y horribles nuestro inconsciente también lo acabara creyendo.

La palabra tiene aun un poder más grande con los niños. Si les decimos a los niños que son malos y malcriados, estamos formando personalidades atemorizadas, heridas y resentidas. Estos niños crecerán sintiéndose rechazados. Si por el contrario estimulamos su mente con palabras de amor y los hacemos sentir bienvenidos crecerán con un sentido positivo de la vida.

¿Que es lo hablas constantemente? ¿hablas positivamente o negativamente? ¿como hablas de los demás? ¿en términos positivos o negativos? ¿como hablas de ti misma?


Recuerda que lo que dices, recibes.

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8.2.08

LA SANGRE DE CRISTO

   


La Sangre de Cristo
Por: Rodrigo J. Roca

(Romanos 9:16) “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”

(1 Corintios 3:10) “ Conforme a la gracia que me fue dada, yo, como perito arquitecto, puse el fundamento y otro edifica; pero cada uno mire cómo sobreedifica”


Algo que hemos venido hablando es sobre la gracia y la misericordia de nuestro Señor Jesucristo. Esto es algo muy importante porque permite entender acerca de lo esencial que es, para nosotros que estamos aprendiendo, acerca de lo que significa Jesucristo.
Por un lado, tenemos la misericordia de Dios que nos dice el primer verso, donde claramente nos dice que la misericordia de Dios no nos es dada porque queramos obtenerla o porque corramos para obtenerla, siendo dignos de recibirla o porque tengamos merecimientos para acceder a ella. Solamente si en nuestro corazón hay una motivación correcta, podemos acceder a la misericordia del Señor.
Por otro lado, se nos aclara el panorama cuando leemos la segunda escritura acerca de la Gracia que le da a Pablo en su carta a los Corintios; nos dice claramente que el Señor Jesucristo puso Gracia sobre su vida para comenzar a edificar su Camino, su vida espiritual, fundada sobre la piedra angular, que es en Cristo Jesús.
Cada uno de nosotros comenzamos a edificar nuestros fundamentos en base de la enseñanzas que recibimos en la iglesia, en los grupos caseros, en nuestra comunión diaria con el Señor. Es en este punto, en cuanto comenzamos a edificarnos en la fe en Cristo, que tenemos que darnos cuenta de poner los cimientos correctos para nuestras vidas, ya que si empezamos a sobreedificar con materiales que no son los adecuados, no podremos construir el Camino que quiere el Señor para nuestras vidas, con el riesgo que podamos romper la piedra de fundamento o angular (Cristo) (1Cor. 3:10b)

Lo más importante que debemos entender para fundamentar nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo se encuentra dividido en dos puntos importantes:


Arrepentimiento y perdón

David, el rey Salmista, tuvo un corazón de acuerdo con el corazón de Dios; no obstante, el cometió pecados gravísimos: adulteró y fue autor intelectual de un homicidio (2 Samuel 11). Pese a todo estos horribles pecados, David tenía el corazón según el corazón de Dios. ¿Por qué de tal barbaridad? ¿Tal vez Dios se equivocó con David o no lo vio cuando hizo semejantes cosas? Dios estuvo muy conciente de todo lo que hizo, pero aún así lo perdonó. ¿Por qué? Sencillo: se arrepintió de todo su corazón y clamó por el perdón de Dios (Salmo 52:10-12).

Cuántos de nosotros caminamos en la actualidad como “santos”, como personas buenas ante los ojos de las personas, creyendo en esto hasta nosotros mismos; cuántos de nosotros somos como fariseos que decimos acerca de lo que deben hacer las personas para ser mejores, cuando nosotros mismos necesitamos un cambio urgente para nuestras vidas. Necesitamos tener un corazón humillado ante Dios, si es que queremos empezar a recibir el perdón de Dios, además de sus bendiciones (Salmo 52:17)

La sangre de Cristo

El segundo paso, una vez reconocemos que somos pecadores y que por nuestras fuerzas no podemos dejar de pecar, es reconocer la autoridad de Jesucristo, a través de su sangre preciosa (Efesios 1:7).

Si nos ponemos a analizar dos personajes que acompañaron a Jesús en su ministerio, Pedro y Judas, vemos claramente como tuvieron desenlaces distintos en su vida.
Por un lado, Judas tuvo el pecado de la avaricia y traición: recibió dinero para encarcelar a su Maestro (quizás muy en el fondo no sabía que lo iban a matar). Cuando se dio cuenta de su terrible error, se arrepintió, no pudo soportar su culpa y se suicidó.
Por el otro lado, Pedro negó tres veces a Jesús, estando Él cerca suyo; la tercera vez empezó a maldecir por lo que lo estaban acusando.
La pregunta sería: ¿Quién pecó más? Todo parecería indicar que Pedro. Entonces, ¿Por qué fue Pedro el que terminó dirigiendo la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo? Sencillo: porque se arrepintió de todo su corazón y porque, al morir Jesucristo, lavó de todas sus culpas su vida y a vida de cada una de las personas que creyeron en Él.

Si Judas se hubiera arrepentido y hubiera reconocido la autoridad de Jesucristo y hubiera sido limpiado con Su sangre preciosa, de seguro que hubiera sido contado como uno de los Apóstoles más utilizados en la Iglesia del Señor.

El mismo Pablo, siendo un asesino, un perseguidor de los cristianos, recibió la Gracia y el Perdón, a través del Bautismo y reconoció la autoridad de la Sangre de Cristo para ser limpiado de todos sus pecados.

Muchos de nosotros creíamos que éramos demasiado pecadores para recibir a Cristo en nuestros corazones, o creíamos que El Señor tenía cosas más importantes que hacer, antes que perdonar cada uno de nuestros graves pecados que hemos cometido a lo largo de nuestras vidas. Esto solamente es un engaño del Enemigo; Satanás quiere decirnos que siempre seremos condenados por nuestros pecados, pero el Señor nos insiste en que si nos arrepentimos, pedimos perdón y tenemos una actitud de cambio, su Sangre preciosa nos lava de cualquier pecado, por más grave que sea (Isaías 1:18)

¿Qué esperas para rendirte a los pies de Cristo y reconocerlo en todos tus caminos, en cada momento de tu vida?
¿Qué estás esperando para poder ser limpio por el Poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo?

¡DIOS TE BENDIGA!

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